CONCIERTO EN EL TEATRO CIRCO PRICE (MADRID) – Jethro Tull (2012)

Fotografía de Juan Naharro Giménez

En 1972 veía la luz Thick As A Brick, una obra maestra difícil -por no decir imposible- de igualar. Hace unos meses, ya 40 años después de aquel álbum legendario, Ian Anderson decide contarnos qué fue de aquel Gerald Bostock en una segunda parte, con nuevos músicos y un estilo diferente. Comienza entonces una gira mundial de Jethro Tull (ahora presentados como Jethro Tull’s Ian Anderson debido a la marcha del cuasi-sempiterno guitarrista Martin Barre) que el pasado día 12 de julio hizo su paso por el Teatro Circo Price de Madrid. Las entradas estaban agotadas.

Sentado en mi butaca, con una cerveza en la mano y entre un público que, como poco, me doblaba la edad, dio comienzo un espectáculo original donde los haya, plagado de detalles humorísticos al más puro estilo Ian Anderson. El concierto comenzó con la banda vestida con gorro y gabardina barriendo y limpiando el escenario, en el que fueron apareciendo objetos tales como un sujetador o un preservativo aparentemente usado. David Goodier (bajista) comenzó a interactuar con el público de las primeras filas, pasando “lista” entre los asistentes. Anderson aún no había aparecido. Se apagaron entonces las luces, y dio comienzo un vídeo en primera persona -al estilo Duke Nukem, pero sin armas ni sangre- de Gerald Bostock entrando en la consulta de un psiquiatra, donde le recibe una amable secretaria que le invita a pasar al despacho del “doctor”, que no era otro que Ian Anderson disfrazado con una bata blanca y un peluquín ridículo. El doctor invita a Gerald a contarnos su historia, y es entonces cuando se encienden de nuevo las luces del escenario y da comienzo el concierto.

Con los primeros arpegios, la gente comienza a aplaudir. Cuando Anderson comienza a cantar, me doy cuenta de que su voz está literalmente machacada, y apenas es capaz de entonar correctamente, forzando muchísimo su ajada garganta. Esa es, a mi juicio, la razón por la que aparece en escena un “ayudante”, un joven cantante y actor llamado Ryan O’Donnell que personificaba a Gerald Bostock y que cantó la mayor parte de TAAB1 con una interpretación teatral, algo de lo que Ian es consciente de no ser capaz. El concierto continuó con una pulcra interpretación y una “colaboración” un tanto especial: a los 10 minutos de actuación, el grupo hace un parón y comienza a sonar un teléfono. Ian finge recibir una llamada de Anna Phoebe, una violinista que ya había colaborado con Jethro Tull en directo y con quien mantiene una corta conversación. Anderson le dice que está dando un concierto y no puede hablar, que le llame en dos minutos por Skype. Y así es, a los dos minutos, aparece un vídeo simulando la ventana del Skype, en la que se ve a Anna Phoebe tocando el violín, acompañando a la banda durante un fragmento. Incluso, la violinista se permite soltar el violín y enseñar a un adorable bebé en la pantalla, con quien baila durante unos segundos. El resto de TAAB1 es interpretado en su totalidad, alternándose el rol de vocalista entre Anderson y O’Donnell (con una mayor participación del segundo) con una maestría y una fidelidad a la obra original increíbles.

Y arranca TAAB2. Y lo hace con una simulación de un vídeo de Youtube en el que aparece otro de los personajes fictícios del camaleónico Ian Anderson: Archibald Parrit, presentador de televisión de St. Cleve, quien entre bromas nos invita a visitar su granja (con la aparición de perros, gatos, gallos…) para después presentar el espectáculo musical. Arranca entonces la interpretación de Thick As A Brick 2, en la que Anderson tiene una mayor participación vocal -aunque no muy brillante-, y en la que el grupo plasma a la perfección este último trabajo sin saltarse ni un compás. Al finalizar, vuelve a aparecer Parrit, quien nos presenta de forma virtual a la banda, que sale a saludar al público. Cuando la banda desaparece, nos quedamos sentados esperando que volvieran a salir para tocar Aqualung -esto era lo que esperábamos la mayoría, lo que parecía más lógico- pero, cuando vuelven a salir a escena, John O’Hara nos sorprende con los acordes jazzísticos de piano del inicio de Locomotive Breath, una canción que disfrutamos al 100% tanto músicos como público.

Y de esta forma finalizó un concierto memorable, con una buena puesta en escena y acompañado de vídeos e imágenes surrealistas de fondo.

A nivel técnico, destaca la labor de Florian Opahle (guitarra eléctrica) y Scott Hammond (batería), quienes realizaron una ejecución absolutamente perfecta en sus respectivos instrumentos. Goodier y su bajo pasaron totalmente desapercibidos, con una interpretación correcta pero sin florituras, y O’Hara intentó arriesgarse en algunas partes saliéndose de los esquemas, metiendo algún que otro gazapo. Algo que se le perdona teniendo en cuenta su magnífica ejecución de los teclados de Locomotive Breath. Por su parte, si bien Anderson no estuvo (ni mucho menos) a la altura vocal de la obra en cuestión, sí que cumplió con creces a la flauta y la guitarra acústica. O’Donnell trató de imprimir toda la teatralidad de Thick As A Brick con su interpretación y su magnífica voz, que fueron muy dignas a pesar de que escuchar a Jethro Tull en una voz que no es la de Anderson queda “raro”.

Mereció la pena el viaje, el concierto y el agobio que pasé en la capital (los asturianos no estamos hechos para esas temperaturas… ¡ni para esas carreteras infernales!).

THICK AS A BRICK 2 – Jethro Tull (2012)

El pasado lunes día 2 de abril vio la luz la esperadísima secuela del aclamado Thick As A Brick, uno de los álbumes más emblemáticos de Jethro Tull y del Rock en general. Para celebrar su cuarenta aniversario, el bueno de Ian Anderson (ya sin Martin Barre, que decidió seguir su propio camino) consideró que estaría bien saber qué había sido de Gerald Bostock, el niño insolente que había presentado el poema Thick As A Brick a un concurso y, después de haber ganado, fue descalificado por decir un taco en televisión y porque sus padres habían mentido sobre su edad. Hoy traemos aquí Thick As A Brick 2: Whatever Happened To Gerald Bostock?

Lo primero es lo primero: la portada. De nuevo nos encontramos con el boletín de noticias de St. Cleve, pero esta vez en formato digital, como mandan los nuevos tiempos (os recomiendo visitar la web, no tiene desperdicio). En él podemos encontrar noticias locales de muy diversa índole de este pueblo ficticio, todo ello aderezado con el personalísimo humor de Anderson.

Pero veamos ahora la historia que nos cuenta TAAB 2 o, lo que es lo mismo, la historia de Gerald Bostock. A modo de introducción, Ian Anderson hace una reflexión acerca de la infinidad de caminos que puede tomar la vida en función de las decisiones que vamos tomando, comparándola con una piedra que, lanzada al mar en un momento determinado, puede causar un Tsunami en la costa opuesta. Lo que se conoce como el efecto mariposa, en definitiva. A partir de aquí, vamos conociendo las diversas realidades paralelas de Gerald Bostock que, en función de sus decisiones, su entorno y los azares de la vida, acabará siendo un banquero, un indigente, un militar, un reverendo y un hombre común refugiado en el hastío de su rutina. Lo que es común a todos estos Geralds es que, a sus 50 años, hacen balance de sus vidas. Todos ellos habrían vivido de otra manera, habrían tomado otras decisiones y, en este punto, se disponen a cambiar lo que consideran negativo en ellos mismos. Al final, Ian Anderson nos invita a reflexionar acerca de esos Y si…?; Quizás…; Debería haber… que a menudo nos atormentan y que, en definitiva, son parte de la vida, pues la vida misma consiste en tomar decisiones erróneas, valorar las consecuencias y aprender de los errores. Pero nunca, nunca, podemos volver atrás.

Para valorar objetivamente TAAB 2, necesitamos librarnos de prejuicios y expectativas. En un primer momento, puede ser inevitable compararlo con la primera parte, lo cual, además de ser tremendamente injusto -recordemos que se trata de uno de los mejores álbumes de la historia-, es del todo irracional, ya que han pasado 40 años, la mente y la forma de trabajo de Ian Anderson son totalmente distintas, no cuenta con los mismos músicos… Es de agradecer que Ian no haya hecho una mera continuación de la obra de 1972 -de lo contrario sería una estafa, si quiero escuchar TAAB 1, pongo TAAB 1 en mi tocadiscos, equipo hi-fi o reproductor-. Se ha arriesgado, ha usado la historia de Gerald Bostock como nexo de unión y ha desarrollado algo totalmente nuevo a partir de ahí. Y, sin duda, ha ganado. TAAB 2 mantiene de alguna forma la atmósfera de Thick As A Brick, pero a través de unas composiciones y un sonido que recuerdan más bien a los Jethro Tull de discos como Roots To Branches o Crest Of A Knave. El álbum ya no se presenta como una gran suite, sino como un disco conceptual de 17 cortes que, eso sí, mantiene la continuidad de principio a fin. Todo brilla, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Los músicos se complementan a la perfección sin perder su personalidad y, a pesar de que se echa de menos el sonido de la guitarra de Martin Barre, el jovencísimo Florian Opahle hace un gran trabajo como virtuoso que es. En términos generales, TAAB 2 no es tan complejo como Thick As A Brick pero, en cambio, es más cañero.

Los que busquéis la primera parte de Thick As A Brick, podéis pinchar en el enlace. Esto es Thick As A Brick 2. Es diferente, tiene que ser diferente.

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CREST OF A KNAVE – Jethro Tull (1987)

Después de una más que gloriosa época, que culminará con un disco en directo tan sublime como es Bursting Out, Jethro Tull comienzan una época de altibajos provocada en parte por la irrupción de nuevas tendencias musicales y por la inestabilidad de una banda desmembrada, en la que sólo quedaban Ian Anderson y Martin Barre como músicos originales, amén de otras muchas dificultades.

No será hasta 1987 cuando, después de haber experimentado -sin mucho éxito- con un sonido electrónico, Jethro Tull acierte de pleno con un álbum de Hard Rock totalmente distinto a lo que estábamos acostumbrados a escuchar anteriormente. Crest Of A Knave inaugura una nueva época en la que el Folk y el Rock Progresivo quedan aparcados para dar paso a un sonido más simple y contundente, pero con la mejor garantía de calidad que el grupo puede dar. JT volvían a alcanzar el Olimpo de los dioses de la música, y esta vez por otro camino.

Crest Of A Knave es un trabajo que recuerda mucho al sonido de Dire Straits, quizá porque Anderson había tenido que ser sometido a una operación de garganta que dejaba su registro vocal, sorprendentemente, al mismo nivel que el de Mark Knopfler. Las guitarras eléctricas pasan a ser el instrumento dominante, sin olvidarnos de la inconfundible flauta y del sonido característico de las guitarras acústicas tullianas.

Tal fue el renacer de JT, que llegaron a ganar en 1989 un Grammy a la mejor performance de Hard Rock/Metal, derrotando a Metallica que tenían asumida su victoria (aún a riesgo de ganarme la impopularidad por parte de mis lectores, QUE SE JODAN, QUE SE JODAN y QUE SE JODAN). De hecho, el cabreo del personal -que no consideraba a Jethro Tull una banda de Hard Rock, y mucho menos de Heavy Metal- llevó a la academia a conceder este premio a cada una de las categorías (Hard Rock y Heavy Metal) por separado desde entonces. Ante las críticas maliciosas, Ian Anderson respondió: “The flute is a heavy, metal instrument!“.

Estaba claro que Jethro Tull volvían a la carga.

PD: Juraría que quien canta en el vídeo es Chuck Norris, y no Ian Anderson.

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BURSTING OUT – Jethro Tull (1978)

Y aquí tenemos, por fin, el primer y mejor trabajo en directo de Jethro Tull. Bursting Out recopila toda la trayectoria de la banda hasta este momento (sus 10 primeros años, nada menos) en un directo que sólo puede ser descrito de una manera: BRUTAL. Se trata sencillamente de una de las mejores formaciones de Jethro Tull (AndersonBarreEvanBarlowPalmerGlascock), en su mejor momento y tocando lo mejorcito de todo su repertorio durante una hora y media.

Lo cierto es que Jethro Tull tardaron mucho tiempo en grabar un álbum íntegro en directo (habida cuenta de que hay 12 álbumes de estudio previos), y que quizá no eligieron el mejor momento para decidirse a hacerlo (el Punk acababa de irrumpir con fuerza, dándole patadas a toda la buena música y reivindicando la “filosofía” de la mediocridad) pero, eso sí, la banda demuestra en Bursting Out que los buenos músicos son imperecederos e incorruptibles, y que son capaces de darle al público una buena dosis de buen material (el que la audiencia esperaba escuchar) con una gran calidad en todos los aspectos (interpretativo, técnico, artístico…).

Cabe destacar: el corte 8 del primer disco, que incluye una maravillosa improvisación de Ian Anderson a la flauta que culmina con ese magnífico Bourée de Johann Sebastian Bach; el siempre perfecto Thick As A Brick; el visceral Cross-Eyed Mary; el clásico Aqualung; y el absolutamente bestial Locomotive Breath, introducido por el soberbio piano de John Evan y que culmina con una fuerza arrolladora.

Absolutamente imprescindible.

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LIVING IN THE PAST – Jethro Tull (1972)

Living In The Past es un álbum recopilatorio que incluye todos los singles, caras B y demás material que Jethro Tull habían ido grabando durante sus primeros años. A pesar de ser un recopilatorio, este álbum ha de ser contemplado en todo su esplendor, por incluir temas que han llegado a convertirse en clásicos y por la calidad de las grabaciones, la mayoría de ellas hechas deprisa y corriendo entre concierto y concierto. Incluye, además, un par de temas grabados en vivo, Dharma For One y By Kind Permission Of. El primero es un tema instrumental alargado de forma magistral, al que se se le añade letra para esta versión. El segundo es una improvisación del gran John Evan que culmina en una orgía musical apoteósica.

Merece la pena tenerlo en vinilo, pues incluye un libreto con un montón de fotografías de la mejor época de Jethro Tull. Todo un lujazo.

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STAND UP – Jethro Tull (1969)

Segundo álbum de Jethro Tull, primero con Martin Barre a la guitarra. Stand Up supone un paso más en el sonido de la banda, haciéndose más sofisticado y agregando nuevos elementos al Blues que dominaba en This Was. Aquí nos encontramos Jazz, Folk, Rock… pero sin llegar aún al Rock Progresivo que les caracterizaría en su segunda época. Se arriesgan, además, con una original versión de la Suite En Mi Menor Para Laúd, BWV 996 de Johann Sebastian Bach, que interpretan de forma magistral dándole un toque jazzístico y que aún a día de hoy es pieza obligada en el repertorio de sus directos.

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THIS WAS – Jethro Tull (1968)

Mi veneración por Jethro Tull comienza aquí, en This Was, álbum debut de la que sería una de las bandas más genuinas, heterogéneas y revolucionarias en la historia del Rock.

Esto es un álbum de Blues. Éstas son las auténticas raíces de un grupo que pasaría más tarde por el Rock Progresivo, el Folk-Rock, el Rock electrónico… pero que, como muchas otras bandas, comenzaría desarrollando su calidad musical en un estilo simple para más adelante definir su propia marca. En éste disco las guitarras no corren por cuenta del segundo de a bordo Martin Barre, sino de Mick Abrahams, músico que abandonaría la banda tras grabar This Was a causa de sus desavenencias con Anderson con respecto al estilo (el primero era un purista del Blues, mientras que el segundo quería experimentar con otros estilos).

El vídeo que os traigo incluye la aparición de Tony Iommy, futuro guitarrista de Black Sabbath que duró sólo una semana con Jethro Tull a causa del carácter “tiránico” de Ian Anderson. Fue suficiente para grabar este videoclip.

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