RISING – Rainbow (1976)

Triste día para la música. Hoy, 16 de mayo de 2010, nos deja uno de los mejores cantantes de Rock de todos los tiempos, Ronnie James Dio. El cáncer estomacal que se le diagnosticó meses atrás ganó finalmente una batalla que el músico libró con valentía y determinación. En este blog, el mejor homenaje que se le puede hacer es comentar uno de los trabajos de su larga trayectoria como vocalista. Y he elegido uno de mis favoritos: Rising, de Rainbow.

Después de su excelente debut, y tras abandonar Deep Purple, Ritchie Blackmore decide dedicarse por entero a Rainbow y grabar un segundo disco. Rising es un disco clave que puede situarse en los inicios de la temática “dragones y mazmorras”, con letras muy épicas, melodías densas y contundentes y una sutil atmósfera medieval.

La voz de Dio es, como siempre a lo largo de su carrera, inimitable y potente, y sus dotes como cantante son indiscutibles. A decir verdad, Dio ha sido de los pocos cantantes de Heavy Metal PROFESIONALES que ha habido, cuidando su voz a diario sin fumar y sin excesos. Era consciente de que su voz era su instrumento de trabajo, y así consiguió cantar en sus últimos días igual de bien que en los primeros.

Hoy te lloramos, eternamente te recordaremos. Tu música y tu voz son inmortales.

Descanse En Paz.

RITCHIE BLACKMORE’S RAINBOW – Rainbow (1975)

Después del cabreo de Ritchie Blackmore a causa de la, según él, negativa influencia de David Coverdale y Glenn Hughes sobre la nueva orientación musical de Deep Purple, decide montar su propia banda con miembros de un grupo llamado Elf, en el cual cantaba el merecidamente alabado Ronnie James Dio. Comienza así la andadura de Rainbow, grupo con el que el propio Blackmore tendría también sus más y sus menos.

Ritchie Blackmore’s Rainbow sería su primer trabajo. Ya en él se define el estilo de la banda, muy cercano al Heavy Metal que arrasaría en los ’80, quizá gracias a la potentísima voz de Dio, que más tarde sería aclamado como uno de los mejores cantantes de Rock de la historia. Las guitarras comienzan a asumir pleno protagonismo añadiendo una potencia y una fuerza hasta entonces casi inusitadas, dejando casi la totalidad de los adornos melódicos a cargo de teclados que coqueteaban a veces con la música clásica. Rainbow es, por tanto, la transición del virtuosismo y sentimiento propios de la década de los ’70 hacia la fuerza desgarradora que caracterizaría los ’80.

Muy recomendable.