VOLUME TWO – Soft Machine (1969)

Y Soft Machine se superaron. Uno de los grupos que en su debut habían sentado las bases, sin saberlo, de lo que más tarde sería el Rock Progresivo, rizaba el rizo con este maravilloso álbum innovador, sorprendente y muy generoso en calidad. La escena Canterbury se definía cada vez más para, más tarde, difuminarse tímidamente, dando paso mediante un fundido al Rock Progresivo de Genesis, Yes, King Crimson… Visto en retrospectiva, hemos de admirarnos por lo que bandas como Soft Machine y Caravan contribuyeron a todo un género musical, así como por su música.

Volume Two representa una evolución con respecto a su anterior The Soft Machine. Es mucho más jazzístico, a medio camino entre la psicodelia y el Jazz fusión y con tintes muy progresivos. Es una ida de olla, realmente, pero es delicioso.

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THE SOFT MACHINE – Soft Machine (1968)

La escena de Canterbury sería la clave para desarrollar, ya entrada la década de los ’70, el Rock Progresivo puro y duro. De momento, a finales de los ’60, un buen número de bandas notables (entre ellas Soft Machine) ya experimentaban con el Rock, el Jazz y la psicodelia, anunciando tiempos curiosos para la música en general.

The Soft Machine, álbum debut de Soft Machine, imprime muy bien este primer paso y debe estar entre los discos clave que darían a luz al Rock Progresivo. Kevin Ayers (bajista y vocalista) y Robert Wyatt (batería y vocalista), que ya venían de Wilde Flowers y no eran principiantes, tenían un talento y una compenetración inusitados. La inspiración fluye a lo largo de todo el álbum, y encuentran un sonido característico que serían los “riffs vocales” (forma que tenía Ayers de hacer el sonido de la guitarra, después de haberse pasado al bajo, con la boca).

Hay que conocer a Soft Machine.